viernes, 24 de octubre de 2008

Reelección, reelección y reelección

Urgen los tiempos, compañeros progresistas, de tomar aquellas decisiones que afectarán el porvenir de generaciones aún en pañales. Y tal vez ninguna urge en mayor medida que el decidir cual será el presidente progresista de la República Oriental del Uruguay por cinco años más. Y desde aquí afirmamos con honda convicción que el compañero Tabaré se halla constitucionalmente habilitado para continuar ejerciendo dicho rol de la misma manera brillante en que lo ha hecho hasta el momento y aún mejor, de ser esto posible. Y antes de que los desnaturalizados integrantes de la derecha oligárquica, reaccionaria y antipopular (D.O.R.A) pongan el grito en el cielo, pasaremos a explicar porqué consideramos que la Magna Carta nos da la razón. No somos juristas, pero si izquierdistas, lo que de acuerdo al inolvidable compañero Germán Araújo constituye una vocación de amor por la humanidad y da a nuestras opiniones mayor valor y fundamento que la de los desinformados que en contrario opinan. Y hasta un derechista invertebrado (no señor, no quisimos poner "inveterado" sino "invertebrado", ya que la capacidad de raciocinio de esta especie en extinción es similar a la de una lombriz de tierra, sin que esto vaya en desmedro de los anélidos) puede comprobar que el artículo 8 de la Constitución que tanto parecen defender cuando es proclive a sus oscuros intereses reza de manera clara e incontrovertible: "Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes." ¿Y quien en este país puede competir en talentos y virtudes con nuestro Presidente? Tomen nota: brillante galeno poseedor no solamente de grandes conocimientos técnicos sino de una exquisita sensibilidad social de la que carecen sus colegas, enceguecidos por intereses corporativistas y monetarios que este gobierno ha hecho bien en combatir (La Dra. María Julia Muñoz podría constituir otra honrosa excepción); Intendente como no hubo otro en la historia, transformando Montevideo en la urbe dinámica, limpia y moderna que conocemos hoy. Podríamos continuar con una reseña de sus talentos y virtudes por horas...¡Si hasta sacó campeón a Progreso! ¿Que más quieren?. Por tanto la propia Constitución es la que nos habilita a hacer una excepción para permitir la reelección ad infinitum que el pueblo reclama desde sus más profundas entrañas. De última ya lo dijo Evo: "Si esto es ilegal encárguense de hacerlo legal que para algo estudiaron" ¡Que pague más el que tiene más!

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